SI EL REY NO MUERE, EL REINO MUERE

Gabriel Escalante

Un jugador de tenis en medio de un golpe en un partido, con un niño viendo detrás de la malla y un banner de Aeroméxico en el fondo.

La presente exhibición del artista y curador Gabriel Escalante (México 1984), ahora en residencia en Casa Guardabarranco en la capital guatemalteca, parte de la premisa de evidenciar nuevas formas de colonialismo a partir del espectáculo; tomando como referencia sucesos mediáticos como las series de tv en plataformas digitales, la fiesta brava, las carreras de la Fórmula 1 o el fútbol de la Champions League. Dichos eventos generan furor y derrama económica para organizadores, empresas de transmisión y corporativos dedicados a la comercialización de productos de entretenimiento masivo en la actualidad. Por ejemplo: los recientes juegos de despedida de los tenistas Roger Federer o Rafael Nadal prometen de juegos de exhibición inolvidables e irrepetibles; para desde ahí continuar con una lógica de comercialización deportiva que arroje números económicos elevados para las empresas inversionistas que llevan estos eventos a contextos donde un grupo social privilegiado puede costear y generar especulación a partir de la asimilación cultural que deviene de ello.

La última parte del tour del tenista español Rafael Nadal fue en la ciudad de México en el año 2022 y tuvo como escenario el llamado “coso de insurgentes”, que es la plaza de Toros México. Misma que constituye parte de la herencia española de una costumbre en vías de prohibición por las nuevas leyes que ahora limitan los espectáculos de tauromaquia en el país. Resulta irónico que el escenario de una larga y antigua tradición ibérica siga siendo utilizada por un tenista español en su gira de “despedida”. Usar la plaza de toros como telón de un espectáculo deportivo del llamado “deporte blanco” resulta irónico, ya que enuncia la continuación de las prácticas de divertimento colonialista. Dicha imposición cultural se traduce en tensiones de identidad, clase, raza y género, en función a los altos costos de los eventos que enmarcan estas prácticas deportivas y que, a su vez, resultan en una suerte de preservación de los estereotipos culturales eurocéntricos, no solo en México, si no en otros países de centro y sur América. La serie de fotos realizada por Gabriel Escalante del partido de Nadal contra su alumno Casper Ruud en la Plaza México, es un ejemplo de que aún prevalece una imposición colonialista a través del uso de los iconos arquitectónicos de la modernidad mexicana. 

Además de las imágenes fotográficas, esta exhibición consta de una serie de pinturas que representan diferentes pistas y superficies para jugar tenis en pequeño formato, como una forma de crítica simbólica del rectángulo que define a una cancha de tenis en pasto, arcilla o concreto, desde un medio clásico y decimonónico como el pictórico. El colofón de esta serie de experiencias de transculturación es un gobelino con el dibujo de una pista de tenis realizado exprofeso específicamente en la comunidad de Momostenango. La utilización de una técnica tan arraigada en la región, noble y tradicional en Guatemala se propone como una crítica a la aún impositiva cultura eurocentrista que resulta en una analogía de la urbanización dentro del proyecto expositivo que intenta abrir un dialogo sobre la imposición, los problemas de clase, esgrimiendo la cancha de tenis como una nueva bandera colonialista.

Sobre el artista