MUNDO SILENCIADO: LA DATA DE LO ETERNO

Marlov Barrios

Un hombre sentado en una silla negro, usando una camiseta negra y pantalones beige, en una habitación con tres obras de arte abstracto en el fondo con colores vibrantes y formas orgánicas. Texto en la parte inferior que dice: "Marlov Barrios, Residencia Casa Guardabarranco, junio/julio 2023."

La permanencia de un sentir profundo.

Como un juego de niños. Un ejercicio presumiblemente intuitivo, pero de un diseño meticulosamente articulado que emerge a la superficie cargado de sentimientos e intenciones; es así como se imprime sobre el lienzo, el papel o en la suave crudeza del muro de concreto, el trazo que emerge de la mano de Marlov Barrios (Ciudad de Guatemala, 1980). Capas densas de colores vibrantes y figuras de movimientos antropomorfizados que nacen de un imaginario visual nutrido llanamente de la hibridez de la cultura contemporánea. Imágenes barrocas condensadas dentro de los límites de un soporte, pero intrínsecamente libres en la inmensidad de lo etéreo.

Si hubiera que definir el aspecto más importante del proceso de esta residencia, tendríamos que remitirnos a la fuerza inexorable que subyace en cada una de las piezas. La manera en la que armonizan las imágenes con las palabras labradas en el papel deliberadamente falto de resplandecencia y como cada uno de los sonidos grabados en el vinilo dibuja su camino por los surcos del imaginario colectivo. Poemas visuales, escritos y auditivos que manifiestan el grito interno de su creador; un llamado a la reflexión y a la confrontación introspectiva de aquello que se acumula en el subconsciente. Lo cierto es que, este proyecto registra todas las capacidades propias del quehacer artístico de Marlov y, además, transmite con honestidad toda la intención del esbozo colaborativo que se llevó a cabo para la creación de cada una de sus etapas.

En Casa Guardabarranco, Marlov se convierte en profeta dentro de un micro universo marcado por la esencia de toda una vida, creando a su vez una experiencia inmersiva para el espectador en la que convergen todas las distintas manifestaciones de su sentir creativo. Mundo silenciado: la data de lo eterno es el producto de la fusión de la modernidad con lo más puro del sentir humano, un espacio que nace como una respuesta clara a la inquietud del autor por explorar nuevamente los cánones de la creación artesanal y que con voz propia se sobrepone a lo efímero en la contemporaneidad.

Andrés Cordón

Fotografías: Hola Tressesenta

Sobre el artista