¿CÓMO SE PUEDE EXPERIMENTAR MÁS?

Margarita Azurdia y Milagro de Amor

Grupo de personas participando en una clase de baile o ejercicio en un ambiente interior cálido; el grupo incluye tanto hombres como mujeres, todos vestidos con ropa cómoda y algunos con bandanas o cintas en el cuello.

Margarita Azurdia, Margot Fanjul o Margarita Rita Rica Dinamita definitivamente no necesita una presentación o una introducción y, por más curioso que sea el caso, veintisiete años después de su partida, ella misma continúa escribiendo el epílogo de la obra maestra que fue su vida. El reto más grande de abordar este proceso es encontrar qué es lo que se quiere lograr con alguien que tuvo tantas facetas creativas, personales y espirituales cada una de ellas con sus propias incidencias y notoriedades y que en los últimos años, ha alcanzado los estándares más altos de notoriedad, no solo dentro de nuestro país, sino que también cruzando las para muchos, lejanas fronteras del primer mundo artístico e instaurándose dentro de ese enorme listado de figuras que brillan con luz propia.

El archivo en sí mismo es una experiencia fascinante para cualquiera que quiera dimensionar lo que en realidad sucedía tras bambalinas en la cotidianeidad de una creadora inagotable. Cada idea está acompañada de sus apuntes, correcciones, observaciones, meditaciones y, en muchos casos, de su propio imaginario. Cada uno de sus diarios, llenos de impecables escritos en español, inglés o francés nos da una idea -realmente vaga para nuestras limitaciones- de cómo veía y sentía Margarita el mundo, un mundo que le quedó corto a su creatividad física y que hoy, le queda corto a su creatividad espiritual. No hay un solo punto fuera del lugar al que pertenece y ella tenía la habilidad de encontrar ese lugar exacto al que debía pertenecer y si no existía, pues, lo creaba.

Con esta iniciativa, nunca fue nuestra intención mostrar los productos finales si bien sabemos que es lo que el espectador anhela ver. El propósito fue tratar de seguir el rastro que ella dejó dentro de un sinfín de documentos, fotografías y archivos de video, material inédito que marca con precisión los límites de la planificación y la improvisación dentro de su actuar. Por supuesto nada de esto hubiese sido posible si no es por la confianza y el cariño que hemos obtenido de parte de Milagro de Amor, guardianes y custodios del acervo invaluable de Margarita, a ellos, eterno agradecimiento por dejarnos adentrarnos en el universo de su imaginación.  

¿Cómo se puede experimentar más? Quizás sea una pregunta recurrente dentro de la escena artística contemporánea; coincidencia o no es el principio básico del cual nació Casa Guardabarranco pero, más allá de una simple pregunta retórica, fue la premisa que rigió la vida de Margarita. Llamarla artista sería encasillarla dentro de un adjetivo que nunca pudo contener su personalidad así como  no pudo contener su implacable unicidad. A lo mejor, por eso es por lo que la frase “todo es una” pueda ser considerada la única verdad absoluta sobre Margarita, porque en realidad lo fue todo, todo lo que ella quiso ser y todo lo que cualquiera le pudiese haber dicho que no podía ser.

 

Andrés Cordón

Sobre la artista

  • Guatemala

    Margarita Azurdia fue una artista guatemalteca nacida en Antigua Guatemala en 1931. Comenzó su carrera artística en los años sesenta, después de estudiar arte de manera libre en Estados Unidos. Su primera etapa fue marcada por la pintura abstracta, pero pronto expandió su práctica hacia la escultura, con obras profundamente enraizadas en el folclore, la espiritualidad y la cultura guatemalteca, como su serie Homenaje a Guatemala.

    Durante los años setenta y ochenta, vivió en París, donde exploró la escritura y el dibujo, produciendo libros y series de pinturas como Recuerdos de Antigua e Iluminaciones. A su regreso a Guatemala, creó el Laboratorio de Creatividad junto con Benjamín Herrarte y Fernando Iturbide, enfocándose en el movimiento corporal, el sonido y el ritual como expresión artística y espiritual.

    Artista multifacética y profundamente introspectiva, Azurdia exploró la pintura, la escultura, la poesía, el performance, la danza y todas las formas artísticas que su inagotable torrente creativo la llevaron a explorar. Margot Fanjul, Margarita Azurdia, Rita Rica Dinamita y Anastasia, todas reflejo de sus múltiples facetas y todas son una.