APOLOGÍA DE NOSOTROS

Jorge Chavarría

Hombre con gorra y camiseta blanca junto a una piscina, sosteniendo una pértiga y con un trapo en los hombros, en un ambiente rodeado de plantas y un adorno de un pez en la esquina

En Guatemala, como en cualquier otra sociedad latinoamericana, se vive bajo la premisa y la esperanza de un mejor futuro, con más oportunidades educativas, económicas y, sobre todo, una mejor expectativa de vida. Cada cuatro años, nos vemos obligados a confiar nuestro destino en un rostro y un nombre impresos en un cartel que se adhiere a un poste de iluminación o a un árbol, a veces incluso, pintados en las paredes de las casas o en las laderas de las montañas convirtiéndose en parte del paisaje. La campaña electoral en nuestro país es un ejercicio consciente de contaminación visual e ideológica, el cual busca influir de manera directa en la decisión que la población se ve obligada a tomar a pesar de la existente desconfianza ante los protagonistas o cualquiera de sus propuestas.

Para su residencia en Casa Guardabarranco, Jorge Chavarría, plantea una revisión de una serie de registros visuales en los cuales los actores principales son los miembros de todos los estratos de la Guatemala contemporánea, presentando los como caudillos artífices de su propio destino. Personajes cuya bandera representa su propia lucha, la que llevan a cabo día a día para sobrevivir y existir dentro de un sistema democrático convulso que los sumerge dentro de una vorágine de discursos grandilocuentes y promesas vacías. El proyecto se desarrolla mediante una serie de acciones replicativas que buscan emular el proceder del ámbito político nacional, involucrando de manera directa al ciudadano/espectador como un elemento activo dentro del proceso y de su entorno físico.

Apología de nosotros es un recordatorio para aprender a depender de nosotros mismos. Para recordar que el camino se hace gracias a las decisiones que tomamos y que estas son las que influyen directamente en el devenir de nuestra vida; es un elogio silencioso para exaltar las virtudes puras de la cotidianeidad.

Andrés Cordón

Sobre el artista