ALQUIMIA

Christina Chirouze Montenegro

Retrato de una mujer con cabello rubio oscuro, cerrado los ojos, en un entorno de vegetación verde, en una portada con texto en español.

Tiempo, disposición, imaginación: lo que se requiere para pasar minutos sin meta precisa. Observar una viga del techo; un pedazo de pared; el movimiento de las hojas mecidas por el aire: solo. Ya no por lo que significan en la historia sino por la belleza que contienen hoy. Y todo lo que, en el presente, puede emanar de ese ser de ladrillo, madera y lámina, que en otros tiempos fue el hogar de mis ancestros.

Al escucharla con más detenimiento, lo que me susurró la casa entera, con sus pedazos de vegetación salvaje, sus azulejos quebrados, sus vigas apolilladas y sus innumerables telarañas, fue: "obsérvame". Me puse a mirarla con ojos de niña. Con los ojos de quien ve una nube y se le aparece un cangrejo.

Sobre la artista